Mostrando entradas con la etiqueta ortografia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ortografia. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de abril de 2013

Jukio Mishima: el niño poeta

Jukio Mishima: el niño poeta

Semblanza del escritor y dramaturgo japonés Jukio Mishima (1925-1970), considerado uno de los más grandes escritores de la historia de la literatura japonesa y famoso por la forma cómo llevó a cabo su muerte ritual. Artículo de Natalia Moral Ríos, publicado en la revista online Pastiche, en su tercera edición. 
                                                                                  [Articulo completo en PDF]

miércoles, 10 de abril de 2013


Tres principios básicos

Principio 1: Quieres convencer a alguien de algo.

Hay tres palabras clave en este primer principio. El primero es convencer. Tu documento debe ser un argumento
bien construido con buenos razonamientos y amplia evidencia. El segundo es alguien.
Tú escribes para un lector concreto. No es lo mismo escribir un documento para el
director comercial de una empresa («¿Cuánto cuesta esto?» se preguntará) que para el
director técnico («¿Cuáles son las necesidades de memoria y de CPU?»). Sus intereses
son distintos y sus conocimientos, también. La tercera palabra clave es algo. Solo
quieres convencer de una cosa, de una afirmación. No dos, no tres; sólo una. No es
que sólo haya una idea en todo vuestro escrito, sino que todas las demás idea están
subordinadas a esa una que queréis contar. Llamaremos a esta idea la idea controladora.


Principio 2: Ten piedad del pobre lector.

Tu no escribes para ti, sino para tu lector. Debes pensar en él todo el rato. Lo más importante es ser consciente de qué es lo que sabe en cada momento.


Principio 3: Reescribe, reescribe, reescribe. 

El tercer principio básico simplemente refleja una realidad casi obvia: a nadie le salen las cosas bien a la primera. La
escritura no es una excepción. Todos ensayamos aquella frase importante, o entrenamos antes de la final del campeonato de empresa. Una foto, un cuadro, un cocido,
necesita revisiones, aunque sólo sea para ajustar el punto de sal. Pues esta idea tan
simple y evidente se nos escapa a menudo a la hora de escribir, y a menudo entregamos lo que es poco más que un esbozo o un borrador. O en palabras del escritor Quim Monzó: «Incluso para el escritor con más experiencia, escribir consiste, básicamente en reescribir, reescribir y reescribir; y después, pasar a limpio lo que se ha reescrito, una y otra vez.»

Conocimiento sobre el Sistema de Escritura

Los sistemas de escritura se desarrollaron para transmitir mensajes a través de patrones ópticos que representan lenguaje, el cuál, está formado por segmentos (fonos, fonemas, sílabas, morfemas, palabras, frases, oraciones), y las ortografías representan uno o varios de estos segmentos. 
La escritura alfabética, representa la estructura fonológica de las palabras, es decir, las grafías representan fonemas. 
El conocimiento del nombre de las letras le proporciona los fundamentos para adquirir el sistema alfabético. Al aprender los nombres, los niños deben discriminar y recordar las formas de las letras, además, el nombre los ayuda a adjudicar sonidos a las letras. 
El dominio de las correspondencias letra-sonido (grafema-fonema) es esencial en el proceso de alfabetización. El atender explícitamente a los sonidos del lenguaje se denomina conciencia fonológica. 
Cuando el niño copia, intenta escribir o ve palabras, presta atención a las letras individuales, porque debe escribirlas una por una, esto permite el descubrimiento de numerosas correspondencias letra-sonido. 
La orientación izquierda-derecha y arriba-abajo, la separación entre palabras, los signos de puntuación, son otras de las convenciones que los niños tienen que aprender; para ello, es necesaria la indicación y explicación del adulto alfabetizado. La escritura a la vista de los niños es una situación perfecta para comentar con ellos, los aspectos notacionales y gráficos.

lunes, 1 de abril de 2013

Semana Santa: mayúsculas y minúsculas


Con motivo de la celebración de la Semana Santa, se recuerda en qué casos hay que emplear las mayúsculas y en cuáles las minúsculas en las expresiones y los términos relacionados:
  1. Tal como indica la Ortografía, los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de los períodos litúrgicos o religiosos se escriben con inicial mayúscula: la Cuaresma, la Semana Santa, la Pascua.
  2. También se escriben con mayúscula las denominaciones Viernes de Dolores, Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo…
  3. Lo recomendable es escribir los nombres de los pasos, imágenes y cofradías con mayúsculas iniciales y sin cursiva ni comillas: La Borriquita, La Sagrada Cena, El Prendimiento, Cofradía del Cristo de la Columna, Hermandad del Cristo de la Corona…
  4. Se escriben con inicial minúscula los términos religiosos como vigilia, eucaristía, misa, liturgia de la palabra, confesión, comunión o procesión.
  5. También se escribe con inicial minúscula viacrucis o vía crucis (las Academias prefieren la primera grafía; no se considera apropiado vía-crucis).
En el especial sobre la Semana Santa se puede encontrar más información acerca de expresiones y términos relacionados con esta festividad.